Para botellas de vino, las etiquetas más recomendadas suelen ser aquellas que combinan estética y durabilidad, destacando la calidad del producto. Generalmente, se utilizan etiquetas de papel autoadhesivo de alta calidad, a menudo con acabados especiales como papel verjurado, texturizado o metalizado, que aportan una sensación premium. Se integran frecuentemente técnicas como el stamping para resaltar la marca o el logo, el relieve seco o serigráfico para añadir textura y profundidad, y barnices protectores para resistir la humedad y el roce, asegurando que la etiqueta mantenga su atractivo desde el embotellado hasta el consumo.